Por: J. Giovanni Perea S.

De manera cada vez más frecuente, las personas manifiestan que no tienen tiempo para nada, en ocasiones hasta para comer. El estrés es, sin duda, la enfermedad del siglo XXI y éste conlleva una reducción del tiempo para realizar otras cosas que no sean trabajar o estudiar, inclusive para relajarse y divertirse.

Para un gran sector de la población a nivel mundial, los libros son una forma de escape del ajetreo diario de la ciudad. Gracias a la globalización, ahora podemos leer desde Harry Potter hasta Los Miserables o tener una réplica de la Mona Lisa en nuestros hogares debido a un fenómeno conocido como: industrialización cultural.

Como hemos analizado, este fenómeno tiene como base convertir a la cultura en un negocio a través de la reproducción masiva de las obras. Ningún sector de la cultura esta excento de la industrialización desde la pintura, la escultura, la música o los libros; todo se ha convertido en una fuente de negocio.

En el caso de la industria editorial podemos ver el impacto que ha tenido la industria cultural con obras tan exitosas como Harry Potter, Crepúsculo, El Código Da Vinci o Los juegos del hambre. Con la industria cultural va implícita la ganancia más que la alfabetización cultural de las masas, por lo cual va de la mano con la evolución tecnológica.

Los empresarios saben que una empresa que no está a la vanguardia corre el riesgo de caer en la bancarrota. Al hacer un análisis de la evolución del mercado en otros sectores de la industria como la televisión (analógica a digital) y la música (disco a descarga digital); la industria editorial se ha percatado que es momento de una evolución y con ello han surgido: los e-books o libros electrónicos.

Estos libros, que pueden leerse en cualquier dispositivo electrónico desde un iPad hasta un celular, han venido a generar un debate entre los sociólogos y comunicólogos sobre si esta nueva forma de acceder a las letras representa el final de la era del papel. A corto plazo, podríamos decir que no, ya que las cifras nos dicen que actualmente, las personas prefieren más los libros físicos que los digitales. Ejemplo: en Brasil, el libro Comer, rezar, amar, había vendido 10,000 libros impresos contra 75 copias digitales.

Sin embargo, según los resultados de la encuesta realizada por la empresa BookBon, editora de libros electrónicos, en 13 de los mercados de e-books más importantes del mundo (como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia y Noruega). Entre diciembre de 2012 y febrero de 2013, se obtuvo que para el 2015, el 75% de las personas esperan encontrarse leyendo libros electrónicos.

Encontramos que estos resultados pueden ser factibles debido al éxito que ha tenido la venta de tabletas electrónicas en los últimos años, principalmente el iPad.

Como vemos, la aceptación de los libros electrónicos es contundente, sin embargo, no considero que el formato físico vaya a desaparecer. Nada se compara a la experiencia de tener un libro en las manos y estar en contacto con las ideas de su autor.

En los libros físicos, las ideas están plasmadas en tu mano, mientras que un e-book parecer ser una idea que no está en ningún lado. A diferencia de esta concepción, la predominancia de los e-books en las grandes potencias podría ser posible debido al ritmo de vida y la euforia que se ha demostrado en estos países por las innovaciones tecnológicas más que por la experiencia sensorial e imaginativa que produce el papel.

Según Clive Thompson, escritor de tecnología: “Los libros son el último bastión del viejo modelo de negocios, el único gran medio que aún no ha entrado completamente a la era digital” y en mi opinión, en México no considero que esta transición se lleve a cabo pronto ni de manera homogénea mínimo en los próximos diez años, ya que primero, hace falta garantizar el acceso a una computadora a la población en general, ya que actualmente solo 40 millones de personas tiene acceso a internet (Censo de Población y Vivienda 2010, INEGI).

Aunque la mayoría de las editoriales han decidido abrir sus propias tiendas electrónicas de venta de libros, a mi parecer, el impacto de los e-book vendrá a ejercer solo un complemento del formato en papel como en su tiempo fueron los audiolibros.

Cabe aclarar que en este artículo hago referencia exclusivamente a la situación de los libros, no de los periódico. Finalmente, considero que hay una gran diferencia entre un libro físico y uno electrónico, el primero relaja, el segundo cansa.

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